La muerte como símbolo universal
La muerte es el fin absoluto de algo positivo y vivo: un ser humano, un animal, una planta una amistad, una alianza, la paz, una época. No se habla de la muerte de una tempestad y sí en cambio de la muerte de un hermoso día.
En cuanto símbolo, la muerte es el aspecto perecedero y destructor de la existencia. Indica lo que desaparece en la ineluctable evolución de las cosas. Pero también nos introduce en los mundos desconocidos de los infiernos o los paraísos; lo cual muestra su ambivalencia, análoga a la de la tierra, y la vincula a los ritos de pasaje. Es revelación e introducción. Todas las iniciaciones atraviesan una fase de muerte antes de abrir el acceso a una vida nueva. En este sentido la muerte nos libra de las fuerzas negativas y regresivas, a la vez que
desmaterializa y libera las fuerzas ascensionales de la mente. Aunque es hija de la noche y hermana del sueño, posee el poder de regenerar.
Si el ser a quien alcanza no vive más que en el nivel material o bestial, cae a los infiernos; si, por el contrario, vive en el nivel espiritual, la muerte le desvela campos de luz. Los místicos, de acuerdo con los médicos y los psicólogos, han advertido que en todo ser humano, a todos sus niveles de existencia, coexisten la muerte y la vida, es decir, una tensión entre fuerzas contrarias. La muerte a un nivel es tal vez la condición de una vida superior a otro nivel.
Aunque es un concepto claro para todos nosotros, sin embargo, he visto en el Señor, que es una cuestión delicada, sobre todo en lo relacionado con el fin de la existencia de los que hemos alcanzado el gozo de la Salvación para Vida Eterna, gracias al Sacrificio de Cristo. ¿Qué ocurrirá
con nosotros?, ¿qué pasa con los que quedan?, ¿pueden los muertos ver y ayudar a los vivos?, ¿se puede orar por los ya muertos?. Son preguntas que intentaré responder, como siempre, de acuerdo con la Palabra de Dios, dejándonos llevar por Su Espíritu.
En primer lugar, me gustaría hacer una aclaración sobre el significado de la palabra muerte en las Escrituras; éstas hacen una distinción entre la primera y segunda muerte, pues en Apocalipsis 2.11, 20.6 y 14 y 21.8 se hace mención a la "segunda muerte".
Si han permanecido en la "santidad" de Dios, ojo, entendido en el sentido espiritual de la palabra, en el Evangelio del Señor, y no en el sentido católico, que santifica a muertos, la mayoría, muertos en la segunda muerte, pues si son ascendidos a los altares, son porque han predicado y formado parte de las inmundicias y fornicaciones espirituales que se predican dentro de la mal llamada "iglesia" universal o católica. Bueno, volviendo al tema, si hemos perseverado en el Camino del Señor en nuestra vida, en la
esperanza de la resurrección espiritual, ¿qué ocurre cuando morimos?, pues que la Eternidad ya se hace presente en nosotros ya que estamos sujetos a una dinámica de espacio y tiempo. Cuando esto acaba, cuando la vida física termina y el cuerpo muere, sólo quedan nuestra alma y espíritu, que al ser inmortales, acuden a la Presencia de Dios "Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio" (Hebreos 9.27). En este momento, como dice la Palabra, seremos partícipes del fin del mundo, del Juicio, de todo lo descrito en el Libro de Apocalipsis, pues en el Reino de Dios, es decir, en el Cielo espiritual, no existe el tiempo de nuestro mundo, sino que disfrutaremos de la Eternidad.